Conceptualmente cualquier animal puede servir para la investigación, sin embargo, la prioridad es utilizar un modelo que presente la mejor respuesta a un estímulo dado, en base a su sensibilidad, por su facilidad de manejo y la divulgación del efecto o debido a las similitudes anatómicas, fisiológicas o metabólicas con los humanos. Los animales de laboratorio se deben utilizar cuando no haya métodos alternativos validados que lo sustituyan o, en casos específicos, después de la investigación in vitro o in silico (simulación). Lo que no es aceptable es utilizar un ser humano como un conejillo de indias para llevar a cabo cualquier tipo de prueba, en caso de duda.

En la década de 1960 después de la publicación del libro, “Los principios de la técnica experimental humana”, de William Russell y Rex Burch, Inglaterra (1959), fue creada la propuesta y concepto de las “3 R’s”: Reemplazo, Reducción, Refinamiento (Reemplazar, Reducir y Refinar). Este concepto fue adoptado por el Comité de Ética del Reino Unido y por el Gobierno de Estados Unidos de América para liberar los fondos de estímulo a proyectos de investigación en áreas de biomedicina.

En la década de 1980 se inició la creación de entidades relacionadas con el tema y el más emblemático y de referencia es el Centro Europeo de Validación de Métodos Alternativo (ECVAM, por sus siglas en inglés), lo que aceleró la validación de metodologías que actualmente se utilizan en todo el mundo. Desde Europa se inició el proceso de reducción, refinamiento y desde el 2009 la sustitución de la experimentación con animales en el área de los cosméticos que se completó recién en marzo del 2013. Como resultado de este proceso surgió la creación en ICVAM en el año 90, en los Estados Unidos, a finales del 2000 JaCVAM en Japón y en el 2011 en Brasil fue creado BraCVAM.
En agosto de 1999 en la Universidad de Bolonia durante el “3er Congreso Mundial de métodos alternativos y el uso de animales en las ciencias de la vida” se redactó la “Declaración de Bolonia”, donde todos los participantes respaldaron el congreso fuertemente y reafirmaron los principios de Russell y Burch. La ciencia humanizada es el pre-requisito básico de la buena ciencia y sus mejores resultados vendrán a los laboratorios que utilizan animales para practicar procedimientos que promueven y aplican los principios de las 3R. Esto debería unificar conceptos y el reto y la oportunidad será aprovechar esta ventaja en varios frentes como el científico, económico y humanitario.

Por: Dr. Jadir Nunes – Brasil
Jefe de SLINC – Scientific Learning & Innovation Consulting

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