Dentro de las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) la Validación constituye uno de los principales requisitos de calidad a cumplir para garantizar la satisfacción del consumidor. La Validación del proceso es el establecimiento de evidencias documentadas que proveen, un alto grado de seguridad de que un proceso específico producirá consistentemente un producto cumpliendo las especificaciones y características de calidad predeterminadas. El objetivo de la validación de un proceso es demostrar la capacidad de proporcionar, de forma continuada y reproducible, productos homogéneos de acuerdo a unas especificaciones de calidad.

En Europa se implementan como las Normas de Correcta Fabricación o NCF, de obligado cumplimiento desde 1989.

La validación de los procesos es entendida en su concepto más amplio y diverso, ya que engloba 5 puntos elementales:

  1. Calificación de maquinaria, equipos y sistemas.
  2. Calificación y homologación de proveedores.
  3. Validación de procesos y procedimientos (manufactura, acondicionamiento, limpieza, técnicas analíticas).
  4. Calificación del personal (con programas específicos de capacitación).
  5. Buenas Prácticas de documentación: todas las normativas y procedimientos deben ser escritos.

La FDA definió el concepto de validación como “el establecimiento de una evidencia documentada que provea un alto grado de garantía de que un proceso específico producirá, de forma consistente, un producto que cumpla con sus especificaciones predeterminadas y atributos de calidad”.

En la actualidad, todas las empresas farmacéuticas disponen de un Plan Maestro de Validaciones, en el cual se define la política de la empresa con respecto a las validaciones y, dado que es un documento dinámico, se actualiza periódicamente de manera que sea un fiel reflejo del estado de validación del laboratorio farmacéutico. Este documento es de vital importancia porque servirá, en última instancia, para priorizar proyectos, adjudicar recursos y establecer un programa de validaciones y calificaciones. Esto se conseguirá teniendo en cuenta en el documento los siguientes aspectos:

  1. Prioridades en productos / sistemas / equipos / personas para validar y/o calificar.
  2. Recursos humanos de los que se disponen
  3. Cronograma de aplicación con fases de validación
  4. Estudio de puntos críticos y puntos de mejora.
  5. Documentación requerida

Para iniciar un proceso de validación primero debe diseñarse un protocolo escrito en el que se definirán las especificaciones, variables y atributos esperados y el procedimiento que se llevará a cabo, estableciendo unos criterios de aceptación en base a un estudio de los puntos críticos y análisis de riesgo. Este protocolo debe ser previamente aprobado y autorizado.

Durante la ejecución, se procederá a tomar todos los datos de campo necesarios, de manera que reflejen exactamente el procedimiento seguido. Esta ejecución del procedimiento se realizará como mínimo, por triplicado, de modo que los resultados permitan asegurarnos la reproducibilidad del proceso. Si es necesario, la ejecución se acompañará de ensayos físico químico y farmacotécnicos que demuestren el cumplimiento del proceso, mediante controles en proceso y a final de éste.

Por último, el protocolo concluirá con un informe de validación que debe contemplar un certificado final en base a si el proceso puede considerarse validado. La nueva Guía de Validación publicada en Enero del 2011 describe el pensamiento actual de la FDA con respecto a las validaciones.

Así mismo la OMS en el informe 49 del 2015 presenta el nuevo enfoque que se da a la Validación de procesos.

La validación de procesos está ligada directamente al ciclo de vida del producto, por lo que debe incluir, tanto el desarrollo de lo que será la producción en rutina, como la producción en rutina en sí misma. También se debe promover la implementación de los principios modernos de fabricación de medicamentos, mejora de procesos, innovación y ciencia farmacéutica, conjuntamente con los conceptos referidos al ciclo de vida de un producto, desarrollados en las guías ICH Q8, Q9 y Q10.

El nuevo enfoque para la validación de procesos se basa en la experiencia ganada por la industria farmacéutica durante estos últimos 20 años, y desarrolla los nuevos conceptos relacionados con la iniciativa de GMP (Good Manufacturing Practice)  para el Siglo XXI (enfoque basado en el riesgo, prevención de riesgos y herramientas de gestión de calidad). La validación de procesos se define ahora como “la recolección y evaluación de datos, desde la etapa de diseño del proceso hasta la producción industrial, que proporciona evidencia científica de que el proceso es capaz de proporcionar consistentemente, productos de calidad”.

La validación de procesos se divide ahora en tres etapas:

Etapa 1: Diseño del Proceso: El proceso comercial se basa en la experiencia ganada a partir del desarrollo y el escalamiento.

Etapa 2: Calificación del Proceso: Durante esta etapa se confirma la reproducibilidad de la escala comercial sobre las bases del diseño del proceso.

Edgar Palomino Fernández